"Nuestro paso por el mundo debe ser trascender". Moisés Delgado

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Chespirito en el barril de los sueños

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Haciendo una regresión de mis recuerdos más añejos, era el año 1996 y estaba sentado en la sala alrededor de las 4:00 pm observando el “Chavo del 8” por la señal de Venevisión en señal abierta, al terminar el programa me le acerqué a mi tío Carlos y le dije que quería conocer a “Don Ramón”, su rostro se iluminó ante mi inquietud inocente, y me dijo “Moisés ya ese actor murió hace años de cáncer”, yo asombrado por su respuesta, sentí una emoción inexplicable.

Luego le pregunté por el “Chavo del 8” y me dijo “Moncho” (apodo que él me colocó) para conocerlo tendrías que viajar a México y es muy lejos, yo reí un poco y luego me fui a jugar al patio de aquella casa lejana que aún recuerdo de Sierra Maestra en mi hermoso municipio de San Francisco. Solo al pasar los años comprendí que la magia de la televisión y sus personajes cuando tocan la fibra popular de los pueblos, terminan perennes en la memoria colectiva, es como una forma de no morir, solo se cambia de paisaje para reposar luego de transitar este recorrido llamado VIDA.

Resulta curioso saber que Roberto Gómez Bolaños, arrancó su programa con una estrategia de llegar al segmento adulto, pero sucedió lo contrario, el público que cautivó de inmediato fue el infantil con sus personajes el “Chavo del 8 y Chapulín Colorado”. Pocos los saben pero este hombre fue futbolista y boxeador amateur, versátil y dinámico como sus “antenitas de vinil” en su juventud.

Al principio “Chespirito” se destacó en el mundo artístico por sus guiones y libretos para radionovelas, programas de televisión y cortos para cines; esto le abrió las puertas para comenzar con sus dos primeros programas “El ciudadano Gómez” y “Los súper-genios de la mesa cuadrada”. El humor de “Chespirito” era creativamente rico, lograba una profundidad en sus personajes, trastocaba el mensaje social en una connotada muestra en la división de las clases sociales, ¡no sé hasta qué punto esa genialidad era completamente intencional!

Su éxito en la televisión mexicana llegó algo tarde para su edad, fue a los 42 años que comenzó a cosechar éxito con sus programas, un merito a la constancia de un comediante que tenía un mundo mágico guardado en un barril para llenar de risas al mundo entero, hacer soñar y reflejar una realidad social de nuestra América Latina.

Una de las anécdotas que investigué, fue cuando expresó “Ramón Valdés ha sido el único actor que me ha matado de risa, me mató de risa en los ensayos y ahora que veo los programas me vuelve a matar de risa”, Roberto Gómez Bolaños no dudó al momento de armar su elenco, contar con la extraordinaria capacidad cómica del actor Ramón Valdez, hermano de otro gran comediante como Germán Valdez, mejor conocido como “Tin tan”.

Recordamos sus frases celebres:

“Fue sin querer queriendo…” – Chavo del Ocho

“Se me chispoteó.” – Chavo del Ocho

“Para qué te digo que no si sí.” – Chavo del Ocho

“Más rápido que una tortuga, más fuerte que un ratón, más noble que una lechuga, su escudo es un corazón.” – Chapulín Colorado

“¡Síganme los buenos!” – Chapulín Colorado

“No contaban con mi astucia.” – Chapulín Colorado

“Que no panda el cúnico.” – Chapulín Colorado

“Silencio, mis antenitas de vinil están detectando la presencia del enemigo.” – Chapulín Colorado

“Es que no me tienen paciencia.” – Chavo del Ocho

“Lo sospeché desde un principio.” – Chapulín Colorado

“Todos mis movimientos están fríamente calculados.” – Chapulín Colorado

“Bueno, pero no se enoje.” – Chavo del Ocho, típicamente a Don Ramón

“Eso, eso, eso.” – Chavo del Ocho

“Perro que ladra jamás su tronco endereza; árbol que crece torcido el perro no muerde cuando esté ladrando.” – Chapulín Colorado

“Se aprovechan de mi nobleza.” – Chapulín Colorado

Despido este artículo con una cita del libro “Diario del Chavo del 8” que explica ¿Por qué tiene un barril? “Porque no es cierto eso de que yo vivo dentro de un barril, como han dicho algunos. Lo que pasa es que yo me meto al barril cuando no quiero que los demás se den cuenta de que estoy llorando. Y también cuando yo no tengo ganas de ver a los demás. O cuando tengo muchas cosas en qué pensar”.

¡Gracias Roberto Gómez Bolaños!

Moisés Delgado. 

 
Categoría: Opinión

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